A veces creemos que para hacer un corto o pieza audiovisual es necesario disponer de mucho dinero o grandes medios, y a menudo se nos olvida que lo que más valor tiene, y lo que más escasea, son las buenas ideas y las ganas de hacer cosas. Sobre este tema habla el artículo de Borja Cobeaga (nominado al Oscar al mejor corto) que os dejo a continuación:
Qué vida más triste
BORJA COBEAGA
Creo que me gustan tanto las películas de
Howard Hawks porque a menudo tratan de un tema que me apasiona: la profesionalidad. En ellas hay hombres y mujeres que saben hacer su trabajo y disfrutan con él, sea como cazadores de fieras en
Hatari, como pilotos de avión en
Solo los ángeles tienen alas o como vaqueros en
Río Rojo. Por eso cuando me topo con alguien que se lo pasa pipa con su oficio, me emociono.
Conozco a
Rubén Ontiveros desde la universidad pero nos hicimos amigos más tarde, cuando empezamos a trabajar juntos en la tele. Lo que más me ha admirado siempre de él es su capacidad de trabajo y su persistencia. Lleva haciendo cortos con sus amigos desde la adolescencia y al contrario que muchos de nosotros, su ambición no consiste en hacer cosas cada vez más fastuosas, sino en hacer lo mismo que hacía cuando era un chaval pero llegando a mucho más público.
El salto lo dio con internet. Antes hacía vídeos y los mandaba a festivales, pero cuando apareció Youtube, empezó a colgarlos. Eso sucedió cuando empezamos a hacernos colegas en
Vaya semanita. Rubén trabajaba a destajo en el programa y en los ratos libres era capaz de hacer una serie para internet.
Qué vida más triste es uno de los seriales más conocidos de la red. Su premisa es simple: un chico cuenta lo que le ha pasado en la última semana. Pero
Ontiveros tiene buenas ideas para los argumentos y brillantez para el diálogo, siempre descacharrante. Y además no hay nada mejor que ver en acción a
Borja Pérez y
Joseba Caballero, sus actores (en realidad son esos amigos de toda la vida que le han seguido la corriente a
Rubén). Por esos fines de semana currando sin descanso,
Ontiveros ha logrado un hito. Ha vendido su serie a un canal de televisión que la va a emitir en horario de máxima audiencia este domingo. La serie, tal cual. No una adaptación donde a
Borja lo interpreta
Toni Cantó y a
Joseba Santi Millán y donde añaden a una abuela cachonda para atraer al público mayor y a un niño para que lo vean los chavales. En su traslación a la televisión,
Qué vida más triste es igual que en su versión youtubesca. Y eso es mérito de
Rubén, que además de trabajador y persistente, jamás se traicionaría a sí mismo.
Enlaces a "Qué vida más triste"
Videolog "Qué vida más triste"
Programa "Qué vida más triste" en La Sexta